viernes, 9 de octubre de 2009

Mesoamérica, Un universo de culturas

Mesoamérica fue uno de los dos grandes polos culturales de la América precolombina, éstas, separadas entre sí por millones de kilómetros, tuvieron diferentes desarrollos, tanto sociales como culturales, y sin embargo tienen asombrosas similitudes.

Al hablar de Mesoamérica me refiero a la extensión territorial donde se desarrollaron una serie de grupos humanos que compartían ciertos rasgos comunes, estos, pese a las notables diferencias físicas y/o lingüísticas, todas ellas tuvieron un origen común, aunque lejano, sirvió de base a la integración de ésta área cultural.

Es importante entender, según las clásicas teorías, que la colonización de Mesoamérica se dio en gran medida, debido a su clima benigno y mucho más benéfico que los extremosos climas característicos de la parte más cercana al estrecho de Bering o a las islas Canadienses, primeros lugares por donde arribaron los primeros grupos humanos.

La historia de Mesoamérica se inició, aproximadamente, hace unos 4000 años. Fecha en la que los grupos, que ya tenían asentados aproximadamente entre 2000 y 3000 años, comenzaron a desarrollar su propia individualidad. Aunque mantuvieron una serie de rasgos comunes, cada cual creó sus propias manifestaciones que son fáciles de reconocer y forman las llamadas "áreas culturales" : Costa del Golfo, Oaxaca, El Área Maya, Altiplano Central y El Occidente de México.




Entre los rasgos culturales compartidos por los habitantes de Mesoamérica, están, como los más reconocibles: La construcción de pirámides, la agricultura basada en el cultivo de la trilogía alimenticia maíz-calabaza-chile, los sistemas de irrigación, el uso de calendarios, la escritura, la clara estratificación social, el ritual del juego de pelota, el complicado ceremonial funerario y la planificación urbana entre otros. El reconocimiento de estas caracteríticas ha permitido trazar fronteras hipotéticas que delimitan Mesoamérica.


miércoles, 7 de octubre de 2009

El preclásico, el alba de la civilización



Entre los años 6000 y 1000 A.C. se comenzaron a formar las primeras comunidades proto-agrícolas en las zonas más fértiles de Mesoamérica. La domesticación de plantas nativas que recolectaban las antiguas bandas nómadas de recolectores se convirtieron después en tempranos experimentos de cultivo, que agregaron variedad a la dieta obtenida mediante la caza, la pezca y la recolección. La gran mayoría de los arqueólogos, concuerda en que las primeras especies cultivadas en Mesoamérica, debieron ser el amaranto, la calabaza y el frijol (Podemos agregar también el chile y el maíz, aunque estos se dieron en lugares específicos y se extendieron en etapas posteriores).




Fue, como en otros puntos del globo, la agricultura la que permitió los primeros asentamientos semi-fijos en la región y ésta permanencia, a su vez, posibilitó el desarrollo de nueva tecnología, la cual es la base de mucho de lo que conocemos de este periodo, debido, en gran parte, a la falta de un sistema de escritura o ideográfico que nos dejara algún vestigio de este periodo.

Es hacia el año 3000 a.C., que aparecen los primeros vestigios de cerámica, lo cual constituye un testimonio de los primeros asentamientos humanos permanentes, sin embargo, no es hasta 1500 a.C., que tenemos evidencia de un dominio del arte de la alfarería que provienen principalmente de la Costa Chiapaneca y Guatemalteca, la zona fértil de Tamaulipas, las tierras largas de Oaxaca y la costa del lago de Chalco, en el Altiplano Central. El descubrimiento de la agricultura, generó un aumento sustancial en la población mesoamericana, al grado tal, que del 3000 al 1200 a.C., la organización social ya se había diversificado lo suficiente como para hablar de dirigentes políticos y religiosos; devendría además, en la conformación de la primera gran cultura mesoamericana: Los Olmecas.


Los periodos mesoamericanos


Debido a la enorme complejidad cultural y la gran cantidad de civilizaciones que poblaron el horizonte mesoamericano, para su mejor estudio y comprensión, fue separada, en tres grandes bloques, la historia de esta parte del mundo: Pre-clásico, Clásico y Post-Clásico. Cada una con características y condiciones que le diferencian de la otra, sin embargo, las fechas y duraciones no son generales (no todos los arqueólogos y expertos las abordan de la misma forma) así que pondré hincapié en la cuestión bibliográfica, esperando ser lo más exacto posible.

Intentaré incluir, en lo posible, mucho material gráfico. He visitado la mayor parte del mundo mesoamericano y tengo un buen conocimiento sobre el tema (Incluso incluiré alguna información turística, que aunque no es competencia de este Blog, tengo buena información que compartir sobre este tema también)

Espero, en verdad, que les agrade

Víctor Martínez

jueves, 11 de junio de 2009

Los dioses Mayas

Los dioses de la religión clásica maya son representaciones artísticas de seres supernaturales con características estilizadas de animales y plantas, muchas veces antropomorfizadas.

Las fuentes disponibles nos dicen que los mayas concebían a los dioses como energías invisibles e intocables, manifestadas en diferentes fenómenos naturales, poderosos animales, en plantas comunes como el maíz o alucinógenas como los hongos. Incluso los héroes eran divinizados a su muerte.

Además de estos seres naturales, las figuras e imágenes creadas por los mayas, eran también una manifestación de los dioses. Estas, usualmente, actuaban durante los ritos sagrados, como encarnaciones de energías sagradas, y eran el conducto por el cual, el hombre entregaba sus ofrendas a los dioses.

Para los mayas, sus dioses eran "mortales", ya que estaban sujetos al ciclo de la vida y la muerte, tenían la necesidad de ser alimentados para poder sobrevivir. Esta idea prevalece en casi todo lo que nos ha llegado de los mayas; en sus mitos cosmogónicos, sus ritos y hasta en estelas donde, en inscripción jeroglífica, están registradas las fechas de nacimiento de algunos dioses.




Cada una de estas criaturas sobrenaturales tiene manifestaciones diversas y múltiples nombres, acorde con sus atributos, los cuales son temporales. Los mayas no se concebían, ni tampoco al universo en su conjunto, como seres estáticos, para ellos, todo estaba en constante movimiento, en constante cambio. Es por esto, que se ha encontrado a un mismo dios, en diferentes estadíos, a veces como un ser celestial y en otras como un ser terrenal, a veces bueno a veces malo, masculino y femenino, o con la capacidad de dar la vida o la muerte. Importante también, es su capacidad de multiplicación, un dios podía ser uno o muchos; dividirse en cuatro para estar en armonía con las cuatro direcciones del cosmos. Toda esta concepción, provocó una serie de variaciones en la representación de los dioses, que se acentúa según la región, lo que complica el estudio cosmogónico mucho más que en el caso de otras culturas. Sin embargo, las deidades pueden ser identificadas por algunos elementos simbólicos, los cuales son constantes en todas las regiones mayas e incluso en todos los periodos.