lunes, 14 de junio de 2010

El estado en Mesamérica: Los orígenes de Teotihuacán


A pesar de ser el sitio arqueológico más importante de Mesoamérica, la metrópoli más importante de su tiempo y el lugar más poblado de América, en su tiempo, es una de las grandes incógnitas de la historia del mundo prehispánico. Este misterio, no tiene que ver con una desaparición mística o con un contacto extraterreste, es que simplemente no sabemos casi nada de Teotihuacán. Incluso este nombre es una imposición de los aztecas, que encontraron el sitio aproximadamente ochocientos años después del abandono de la ciudad y lo hicieron el centro de su cosmogonía. 

Los conocimientos que tenemos de la ciudad provienen, en gran medida, de las exploraciones arqueológicas y de las referencias cruzadas, de las cuales tampoco hemos podido sacar mucho más de lo que nos dicen los monolitos del sitio. El principal problema radica en la falta de algún tipo de escritura o registro; los Teotihuacanso no dejaron ningún tipo de testimonio escrito o gráfico (a excepción del mural conocido como el Tlalocan), la gran mayoría de los cuales solo dejan testimonio de algunas costumbres y deidades que guardan silencio acerca de sus nombres, celebraciones y lugar dentro del panteón teotihuacano. 

Sin embargo, los arqueólogos han reconstruido la historia "física" del lugar, a través de la exploración y estudio de los monumentos que los teotihuacanos nos legaron.




La historia de la ciudad sin nombre

La ciudad fue fundada aproximadamente a lo largo del siglo VI a. C., aunque en este momento no era más que una aldea de labradores reunidos en torno a algunos templos improvisados. Sin embargo, es en este periodo, identificado como Teotihuacán I, donde la ciudad comienza a tomar forma y adquiere sus monumentos más importates, como las llamadas pirámides del sol y la luna (de las cuales tampoco conocemos su nombre verdadero, ni a quien estaban dedicadas) además de otros 23 complejos alrededor de la ciudad. Entre los períodos Teotihuacán II y III (0 a 650 d.C.) se convirtió en una metrópoli en toda la extensión de la palabra; ciudad santa debido a sus colosales templos dedicados a los dioses y además centro económico e industrial, además de un imperio político y militar que puso su brazo sobre regiones tan lejanas como el área maya. Es en este momento de apogeo, donde la ciudad alcanza 200,000 habitantes, en los que podía contar habitantes de todas las regiones mesoaméricanas.

La Caída

El último período de la ciudad, conocido como Teotihuacán IV duró sólo un siglo y hay vestigios de que fue un horrible colapso para una ciudad tan majestuosa e importante. Todavía se debaten las razones de esta abrupta caída, pero hasta ahora la más aceptada es una combinación entre un cambio climático y el agotamiento del suelo para trabajo agrícola, además de la sobreexplatación de los recursos que demandaba una ciudad de tales dimensiones, otros han argumentado una invasión armada, de lo cual hay poca evidencia para aceptarla o refutarla como la razón definitiva. Sin embargo hay cosas muy claras en la caída, los edificios que estaban vinculados al poder del estado, fueron destruidos con fuego, hay vestigios de asalto a grandes residencias y unidades habitacionles, al parecer el enemigo estaba dentro de los límites de la ciudad y no fuera de ellos.

Víctor Martínez

Bibliografía.

Los antiguos reinos de México, Niguel Davies. México 1982, Fondo de Cultura Económica.


No hay comentarios: